domingo, 23 de diciembre de 2012

Crecer no estaba en mis planes



Las paredes están cansadas de sostener tantos recuerdos inútiles, recuerdos pegados con pegamento infinito, a prueba de golpes, enfados y engaños, pero no a prueba de tiempo.

En aquel lugar había pasado muchas cosas, tardes perdidas con azúcar era su plato preferido, pero siempre quería compartirlo y hasta hacía poco lo había hecho, pero ahora, como las paredes, había envejecido.

Cada día se paseaba por las paredes de su memoria y limpiaba los cuadros de su vida, cuadros que ahora estaban en blanco y negro, en sepia, pero que en su momento ella había vivido a todo color.

La noche de el vestido rojo, el día que conoció a su compañero de tardes azucaradas, su primer coche, su primer beso...

Cada día le costaba más pasear por su memoria y cada día tardaba más tiempo en limpiar las fotos.

Finalmente un día, la pescadora de recuerdos y medias sonrisas, con ojos avellanas y collar de perlas, no pasó a limpiar sus fotos y así fue como poco a poco se fueron cubriendo de polvo, de niebla, de oscuridad, tanto que al final se despegaron de las paredes, que ahora, ansiaban tener clavos y cuadros colgados en ellas.

domingo, 21 de octubre de 2012

Ho sents? Sóc jo.

Hi ha moments que es millor viure'ls dues vegades, moments que es deurien de guardar en una capsa per tornar a olorar quan cadascú volguera, moments que es queden gravats a la retina, que et fan plorar quan els tornes a recordar, que et plenen de nostàlgia.
Perquè el final del nostre món es va donar una vesprada de maig, al teu pis, ens varem destrossar al teu pis, com a gats... A rebolcons, carícies, mossos, arraps... Vam produir una onada que va acabar amb tot. Envoltats de parets, tu et quedares allí, jo vaig marxar.
Baixant les escales sentint que tot es tombava quan jo baixava cada escaló, cada pas que donava s'augmentava la distància que ja ens mantenia separats.
I saps que aquestes ganes de plorar sols es curen amb una medicina. 
Saps que aquest moment aplegaria i no vares voler continuar, continuant sent a mi.
Però en realitat mai me'n vaig anar, sempre he estat amb tu, encara que segur que no t'has adonat, continue sent aquell sospir de bon matí, aquell calfred que sents cada dia que et fa posar el vell de punta, ho sents? Sóc jo.

miércoles, 29 de agosto de 2012

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Un día dejas de dormir, empiezas a comerte la cabeza, a fumar, beber, llorar. A joderte, pero...

Pero de alguien hay que acordarse en las canciones tristes, no?

sábado, 25 de agosto de 2012

Quinta canción.



Las calles se quedaron pequeñas y solitarias después de que aquel huracán pasara, se llamaba Katrina, piernas largas y un corta y alocada melena pelirroja barrió el pequeño pueblo. 
Durante todo el verano que Katrina estuvo en ese pueblo, muchas cosas habían cambiado, hasta consiguió cambiar a un pequeño y extraño corazón lleno de dardos y pinchazos.
Aquel huracán se encargó de poner parches en las noches de agosto, parches que caerían como caen las hojas doradas cuando llegase el otoño.
Finales de verano, veinte años, toda una vida por delante. Inocencia en la cara, los sueños los llevaba en los pulmones, respiraba por ellos.
La música sonaba, ella soñaba con ella y sonreía. 
Katrina intentaba estar feliz esa noche aunque llevaba tormentos y tormentas en sus pupilas que, amenazaban con descargar con furia todo lo que llevaban dentro, nubes oscuras y lluviosas que Katrina tenía por ojos.

Beber. Quería beber para olvidar aquellas jodidas mariposas en el estomago que eran como dardos que me acuchillaban. Quería beber hasta que en mi cuerpo hubiese más alcohol que sangre. Beber hasta conseguir ver doble, para así, verte doble.
Y verte dos veces como huyes.
Quería desprenderme de aquella carga, de aquel equipaje que había llevado todo el verano en mis hombros. Cargando peso innecesario que hacía que mis huesos se resquebrajaran y dejaran de funcionar, peso que aumentaba con cada noche y me ahogaba con cada día que pasaba, porque lo nuestro no tenía fundamento, pero para mí era fundamental.
El bajo de alguna canción moderna latía al mismo compás que mi corazón, caminaba entre callejuelas que conducían a un mismo sitio, aquella plaza decorada, llena de luces, era un sitio extraño donde encontrarte, tú que nunca salías, tú que nunca te dejabas ver.
Había tanta gente que me costaba distinguir donde acababa una persona y donde empezaba otra. Cientos de cuerpos se mecían de un lado a otro.

La plaza estaba llena de gente menos importante que tú y eso lo sabías Katrina, estaba allí y eso era lo importante lo único que nos importaba. Deseaba no decirte nada, cogerte, bailar y ser, en aquel momento, como habíamos hecho todo el verano, pero teníamos demasiadas tormentas por desencajar y no había mucha noche por delante.Solías decirme que te había quitado el corazón, era un ladrón por ello pero sobre todo era un delincuente por no haberme preocupado por ello. En eso mentías. Aquellas últimas semanas se nos hicieron cortas y desde un principio supiste como acabaría todo esto. 

Unas manos le rodearon y le acariciaron la espalda con dulzura, la mañana ya estaba cerca pero él estaba allí. De repente, la música se detuvo, toda la plaza con ella también se congeló, o eso le pareció a ella.

 Te avisé Katrina, pero tú dijiste que eso no nos pasaría a nosotros,sonreíste y te pusiste a hablar de otras cosas, de cosas que haríamos al acabar el verano, cosas que nunca llegarían a ser nuestras.

-Shhh, no hablemos.
Dijo intentando escapar de las palabras y acercándose a él para conseguir que este olvidara lo que tenía que decir.
-Escúchame....- dijo aguantando su cara con las dos manos y haciendo que esta lo mirara a los ojos.- Me gustaría que este verano, que esta noche no acabara nunca, porque aquí tu y yo estamos bien, pero es solo aquí y ahora. Kat dije que esto llegaría, que no te podías fiar de mí, pero tú lo intentaste y yo no puedo cambiar, no sé ser de otra forma.
Los ojos de Katrina empezaron a descargar tormentas.
-Te avisé Kat, tu amas, amas, amas, cuando sabes que yo no puedo amar.




You love, love, love when you know I can't love.
Tu amas, amas, amas, cuando sabes que yo no puedo amar.

jueves, 2 de agosto de 2012

Cuarta canción.


Carta para Martina con aquellas cosas que quise decirte pero que nunca salieron de mí.

    La habitación estaba en penumbra, a pesar de estar la persiana subida al máximo, la luz había dejado de entrar hacia horas, pero los temores se habían quedado allí. Parecía que el color había salido de nuestras pieles y nos hubiéremos tintado de blanco y negro.
Aguantaba las lágrimas porque no quería llorar delante de ti, pero los dos sabíamos demasiado a que habías venido a aquella habitación de hospital. A despedirte. Aquello era una despedida, a pesar de que tú estabas convencida de que era un hasta pronto, pero aquella masa que se había quedado a vivir en mi cabeza me decía que no iría bien.
Siempre, desde antes de que yo me hiciera un visitante continuo en los hospitales, me habías dicho que el olor a hospitales te repugnaba, aquella olor a productos de limpieza y a látex revolvía tus entrañas y las arcadas llegaban a tu garganta, pero aun así nunca me dejabas solo en un lugar como aquel.

    Sábado por la noche, estaba seguro que tenías cosas mejor que hacer que estar allí conmigo, pero lo mejor de todo es que estabas y yo te necesitaba.
Te acercaste lentamente a mi cama y te sentaste en el bordillo temiendo no moverte demasiado por si me rompía. No hablabas, sonreías, me mirabas y sonreías. Yo tampoco necesitaba más, no sabía que decirte.
Se supone que antes de una operación como aquella mi cabeza debía de estar despejada, pero pensamientos que nunca habían pasado por mi mente, esa noche se pasearon por allí.
En aquel momento la habitación estaba completamente en silencio y eso no me incomodó.
 Mirabas fijamente a un punto a través de la ventana mientras yo cerraba los ojos, sentía una presión en el ojo izquierdo que se me pasaba durmiendo, pero no lo quería hacer. Así que empecé a mirarte de reojo como, continuamente te apartabas un mechón pelirrojo que se te caía a la cara y te molestaba. Eso me hizo sonreír, quería decirte que lo dejaras donde estaba, que me gustabas así, pero callé.
-Martín, -dije- ¿te acuerdas? Así te llamaba yo cuando éramos pequeños y siempre te enfadabas...
-Ef, no hagas eso.
-¿Lo qué?
-Recordar, ahora no recuerdes, simplemente sé.
Martina, aquella chica que siempre había estado cerca de mí, siempre con sus frases y proverbios que nunca entendía.
Simplemente sé.
-¿Te puedo pedir un favor? -Asentiste- Ayúdame a levantarme.
-Ef no deberías.
Intenté levantarme por mí mismo, estaba débil, pero aun así conseguí ponerme de pie. Busqué mi móvil y puse una de mis canciones preferidas, Pereza empezó a sonar.
-Es una tontería Martina pero,- desvié mi mirada hacía el suelo, ahora, después de tantos años no podía aguantar mucho tiempo mirándote a los ojos, me sonrojaba y me ponía nervioso- te podrá parecer anticuado, raro, pero...
-¡Suéltalo!
-¿Quieres bailar conmigo?
-¿Bailar? Deberías descansar.
Pero en aquel momento no quería dormir, no, quería que aquella noche pasara lenta, que fuera nuestra noche. Me acerqué a ti, más de lo que estaba acostumbrado a acercarme. Sonreíste. Había sido un estúpido, por no verte de la manera que te veía en aquel momento. Te cogí de las manos y tu dudaste de poner tu cabeza sobre mi hombro. Poco a poco y bastante torpes empezamos a movernos a ritmo de la canción, con los ojos cerrados nos mecíamos mientras yo paseaba mi mano por tu espalda. Tenías los ojos cerrados y sonreías. Quise besarte, pero estaba demasiado mareado para intentarlo y no quería despegarme de ti, quería pasar todo el tiempo perdido y todo el tiempo que iba a perderme pegado a ti.
No se cuanto tiempo pasamos así, después de que la música se parara, solo quedaron las sonrisas y nosotros en ellas. En silencio, continuábamos balanceándonos lentamente porque teníamos miedo de parar. De parar y que todo se acabase, que me acabara. 
Sonaba extraño, referirme a ti y a mi como a un nosotros, pero esa noche lo hice. 
-Efrén, -mi nombre rompió aquel silencio y me erizó- mañana, te espero fuera.
Cerré los ojos y los apreté fuertemente, un beso suave aterrizó en mi mejilla, no supe qué decir, no me sentía capaz de cumplir a tu promesa Martina y no la cumplí.

Si aun dices venga, yo digo vale.

jueves, 26 de julio de 2012

Tercera canción.



-Tu mirada es un imán para las chicas, tú en todo tu conjunto eres un imán para todas las mujeres. Pareces ser el polo opuesto, el negativo a todos los polos positivos y pareces encajar en cada silueta para conseguir montar el puzzle perfecto. Las atraes, las atraes con una oscura magia. Y - dijo acercándose más a su oreja- no te pido que dejes de ser como tú eres, ni que sigas sin tener miedo a nada, que eches raíces, que busques respuestas, solo te pido que... -dijo alejándose de él- dejes de imantar a niñas perdidas.

Jazz, aun temblorosa se levantó de la cama, queriendo escaparse, llegar lo más rápidamente posible a la puerta, salir y olvidarse de él, olvidarse de aquel mundo que había construido durante una noche, un día y otra noche más. Pero eso le sería imposible.
Él le daba la espalda y aguardaba la respiración para soltar todo el aire cuando ella hubiese salido, ya que su orgullo le obligaba a hacerlo, pero una leve caricia de Jazz, hizo que aquel aire condensado escapase lentamente de su nariz y que su orgullo se perdiera entre las sábanas revueltas de una noche pasada.
Jazz se levantó lentamente de la cama, se vestía rápidamente, temblaba y no era por el frío, era verano.
Con los ojos cerrados, él supo adivinar lo que Jazz estaba haciendo después de haberse vestido y en aquel momento justo. Él, quería hacer lo mismo, quería observarla, para archivar su cara en su memoria y repasar toda su geografía. Sabía que sería la última vez que la vería por eso quería hacer todo eso, porque... A partir de aquel momento, se convertirían en dos extraños que se extrañarían mutuamente, pero aquello era algo que en aquel momento ambos desconocían.

-Y dime, -dijo Jazz abriendo la puerta y girándose para observar su espalda medio desnuda- Ahora, ¿no te sientes más pequeño?


Jazz no se olvidó de él, era un extraño, pero lo extrañaba constantemente. Chapoteaba en sus párpados en los días de lluvia y, en los días de sol... Su recuerdo se aclaraba más, tanto que estaba segura que al alzar el brazo y alargar su mano lo tocaría y creedme, lo intentaba.

Pero cada vez que lo hacía su impacto con el suelo era más atroz y es que aquel chico también la había imantado. Ella era un niña perdida, imantada.
Y como niña pérdida se sentía sola, huérfana de alguien con quien compartir todo el amor que le era imposible almacenar en su pecho.
Ella respiraba, cerraba los ojos y lo volvía a hacer, esperando a que todo aquello pasara, quería sentarse en su cama, acurrucarse y taparse, esperar a que los días pasaran, a que las gotas de lluvia y niebla se despegaran de su interior, pero no lo hacían, continuaban aferradas y solo una persona podía limpiar aquello. Ella, ingenua y ajena a sí misma, no entendía que le pasaba.
Jazz se había enamorado de un chico lleno orgullo, de caricias.
Y por ese orgullo que él le había enseñado ella estaba así y no era la única.
Aquel chico estelar, era capaz de hacer magia con su mirada, con las palabras... Era capaz de hacer volar a cualquiera con una simple sonrisa, pero solo era un envoltorio, por dentro estaba recubierto de hielo que Jazz había conseguido que se empezara a derretir.
Pero fue demasiado tarde, en aquella historia no hubo un héroe, ni una princesa, ni siquiera alguna mirada. No hubo nada.
Ambos ya habían visto a miles de personas romperse por dentro, romperse el corazón por ese sentimiento, así que simplemente dejaron de creen en él.
Fue una historia, una pequeña historia de chico conoce a chica, pero no fue una historia de amor.

miércoles, 4 de julio de 2012

Primera canción: Boulevard de canciones.




Estaba sentada en el banco de aquel parque, tan lúgubre y oscuro como su alma. Los árboles ya sin hojas se retorcían en sí mismos y sus ramas dibujaban sombras en forma de garras que se reflejaban en el suelo intentando agarrar a aquella figura. Detrás suyo se dibujaba un atardecer precioso, como sus pupilas, pero como cada tarde, nunca se giraba para observarlo, decía que las cosas bonitas en este mundo no existían, que eran parte de nuestra imaginación que, a causa de nuestra dañada alma se ponía en funcionamiento para ayudarnos a sobrellevar la vida.
Preparada para deslizarse por la noche como un gato callejero Cat llevaba un vestido negro que dejaba ver sus dos largas y preciosas piernas que le habían servido para huir de muchas cosas, pero que también le habían llevado muchas despedidas. Cat no sonreía, su sonrisa de gata se había borrado hace mucho tiempo, ahora se secaba las lágrimas oscuras por el rímel, lágrimas que, él estaba dispuesto a limpiar.
Él, aquella sombra oscura que siempre seguía a la gata de lejos, aquel que se colocaba cada noche para aguantar el camino de la espera hasta ella. Él intentaba matar el tiempo con juegos de palabras, con alcohol y con otras mujeres de cuyo nombre no recordaba a la mañana siguiente, pero no se daba cuenta de que aquel tiempo, aquella espera lo estaba matando a él. Tenía que hacer algo, acercarse a aquella gata de sonrisa triste y piernas elegantes.
Entre las calles más oscuras de la ciudad, la música sonaba más fuerte de lo normal, o aquello le pareció a ella. A Cat le gustaba caminar con los ojos cerrados por aquellas calles, decía que así se sentía más viva.
Como todas las noches Cat salía buscando lo mismo, encontrar a alguien que le ayudara a esquivar la soledad aunque fuera solo durante unas horas.
Aquella noche Cat se había levantado del banco con sentimiento extraño, con algo entre las tripas que le nublaba la razón, algo que hacía que su mundo diera vueltas. Caminaba por aquellas callejuelas apoyándose en la pared con una mano, merodeaba por ellas hasta que se paró en seco, sus piernas no le respondían, temblaban. Cat sintió como sus piernas le fallaban y lentamente se deslizó por la pared hasta llegar al suelo. Sus ojos se movían, buscaban entre la multitud algún rostro conocido, pero Cat hacía tiempo que no conocía personas, en aquellos oscuros callejones no había de eso.
Estaba en suelo, intentando concentrarse para respirar más lento, pero aquello que tenía olvidado bombeaba más rápido de lo normal.
Él pudo verla en el suelo, estaba paralizada, temblando y sin nadie a su alrededor. Se acercó rápidamente e intentó levantarla pero su cuerpo se había acartonado, era como un palo inquebrantable. Él le apartaba su oscuro cabello de la cara, sus ojos lloraban tinta.
-¿Sabes? -empezó a decirle Él limpiándole las lágrimas.-Podría haberte acompañado por estas calles, me hubiera atrevido. Te hubiera limpiado las lágrimas cada vez que hubieras llorado en el banco del parque antes de pasearte por aquí, hubiera impedido que cada noche te encontraras con tu reflejo en el agua del váter. Habríamos esquivado la soledad juntos, yo...
El sonido de la sirena hizo que Él bajara de su nube. Unas manos le apartaron del cuerpo de la chica. Se la llevaron rápido y ella dormía, eso quiso pensar Él, que Cat dormía.
Y desapareció detrás de aquellas puertas con cruces pintadas en ellas.
"Little girl, little girl why are you crying? Inside your restless soul
your heart is dying"



Novedades.

Hola!
Después de semanas y semanas de idas y venidas en este blog y en los otros os traigo un nuevo proyecto ideado por Andi Bitácora titulado "Boulevard de canciones" que también se trasladará a este blog. ¿De qué trata? Pues a lo largo de este verano, subiré un relato PERO acompañado de una canción. El relato irá sobre lo que la canción me inspira al escucharla. En realidad serán diez
canciones, pero la número once será un relato especial, un relato que será dedicado a alguien, acompañado de su canción. Así pues dentro de poco subiré mi primer relato.
Besos!

lunes, 2 de julio de 2012

"Que no te vaya bonito, que te vaya de muerte..."

"Relato escrito con frases de grandes grupos como Extremoduro, Marea y La fuga."

Me tendría que importar una mierda los labios que quisieras bordar, si tú supieras, si yo te dijera, si yo te contara... Y es que nuestra historia fue rara, donde el camino bueno se volvió malo y solo quise escuchar tu voz.
Me decías que sin mi no podías volar y cada vez que te pedía que me pintases, pintabas la luna. Te preguntaba ¿dónde ibamos tan deprisa? y tú, siempre tenias un plan. Me acuerdo como no te gustaba fumar solo, no te sentaba muy bien, decías que tu cerveza favorita era la rubia, te acordabas de mi pelo cada vez que las saboreabas. Y yo como una tonta quise fundirme en tu fuego como si fuese de cera.
Pero acabé siendo solo el esqueleto de lo que había sido, dedicí aprender a hacerme yo la maleta, así es más sencillo, porque yo me quedé con su olor, él me arrancó la piel y me dijo justo al final: "no quiero volverte a ver". Entré en guerra contra mi alrededor, tenía muchos motivos.
Mi corazón, una lata de cerveza que te la bebes y al final le das patadas sin pensar.
Pero a pesar de todo esto, no necesito verte para saber que no te olvidaré.
Me pasaba las noches bebiéndome la razón, fumándome el corazón, porque estaba condenada a mirarte desde fuera y dejar que te tocara el sol.
Y ya ves, voy buscando en la basura, unos labios que me digan esta noche "quédate", porque al final comprendí que fuimos, somos y seremos nada, que la vida es muy puta y tú te volviste malo, que pagué mis deudas con canciones y mis errores con despedidas...
Pero, que cierren para siempre la calle del olvido, que te metan en ella para nunca verte... Que no te vaya bonito, que te vaya de muerte...

miércoles, 27 de junio de 2012

Inventari de coses perdudes.

Saps aquella mania que tenia de somriure per qualsevol cosa? Aquella que segons tu et feia somiar, et feia sentir millor... L'he perduda. Estic perden massa coses que vaig aprendre i viure amb tu, moments irrepetibles que van esborra'n-se poc a poc de la meua consciència.
Tinc por. Si, por, aquell sentiment que quan estàvem junts el fèiem acomiadar-se, el desterràvem a altres terres que mai series xafigades per nosaltres.
Perdent. Vaig anant perdent coses sense adonar-me, vaig perdre la teua veu i el soroll d'aquella guitarra que ens encisava i ens feia viatjar cada nit d'aquell agost que es va passar com un sospir davall d'aquella olivera seca. Vaig perdre tots els records que varem guardar en aquella capsa gegant, el tiquet del viatge que mai varem aplegar a fer, vaig perdre aquells milers de cançons que pareixien escrites per a nosaltres...
Vaig perdre tantes coses que no he tingut temps de recordar-les, tantes que ja m'he descomptat en el meu inventari imaginari.
Però que estiga perdent totes aquelles coses no significa que estiga perduda.

 «Amb l'ajuda de la música de Pau Alabajos i el seu Inventari».

sábado, 23 de junio de 2012

Funambulismos.

La atmósfera de aquella habitación quedó reducida a ellos. Puntos de luz infinita penetraban en su piel sin dañarlos iluminando partes selectas de aquella escena.
La ventana estaba abierta para dejar escapar a los sueños que se empeñaban en un huir con cada palabra pronunciada.
Eran como pequeños átomos de energía apunto de colisionar, de explotar, de hacer desaparecer su universo.

Él, se atrevió a acompañarla. A ella, una equilibrista sin equilibrio que le gustaba andar por los cables de edificios altos, una equilibrista que le habría gustado ser invisible para él, para aquel chico mágico que conseguía convertirla en gigante cada vez que esta quería desaparecer. Y es que como todo el mundo pensaba aquel chico era mágico, pero su magia no llegaba a la equilibrista y aquello los hacía retorcerse de dolor, ser tímpanos helados donde el hielo los cubriría hasta ahogarlos.

sábado, 12 de mayo de 2012

(Te) necesité demasiado.

Un golpe de suerte me visitó, supe encontrarte. Supongo que, como nos decía la gente cuando eramos pequeños, teníamos un hilo que nos unía, un hilo que nos conectaba el uno al otro, invisible pero resistente. 
Te extrañaste, era extraño. ¿Yo buscándote a ti? Nunca te había buscado, siempre era al revés.
Quisiste decir algo, pero cuando tomaste aire para pronunciar tu discurso yo recogí todo el valor que tenía guardando polvo en mis bolsillos y empecé a soltar sentimientos comprimidos durante tantos años.
-A veces, mis palabras quieren ir más rápidas que mis pensamientos y no saben como salir... Pero es que tengo miedo, miedo de decir algo que muestre que me necesitas menos de lo que yo te necesito.
-Yo ya me cansé de necesitarte, (te) necesité demasiado.
-Pero...
-No puedes pretender que el mundo gire alrededor tuyo, tus decisiones (no) son más importantes que las de las demás.
-Pero, si te vas... Me quedaré sola.
-¿Sola? -sonrió- mientras yo esté aquí- puso su mano en mi corazón- nunca estarás sola.

                                                                            (palabras que mi mente quiso no escuchar)

sábado, 5 de mayo de 2012

Era curioso, con lo poco que dormía la cantidad de horas que se podía pasar soñando.

Entiendo que me digas que es demasiado tarde, pero en mi cabeza había un ruido que no me dejaba dormir, un sentimiento que me pinchaba cada vez que pensaba en algo y me retorcía el estómago cada vez que pensaba en ti.
Es un sentimiento extraño, puede que tu sientas aun lo mismo o puede que hayas olvidado lo que yo significaba para ti, era tu musa, tu gran incomodidad.
Mañana del jueves. Aun me revolvía entre las sabanas de una cama que desde hacía tiempo solo conocía a un habitante, una solitaria musa que se enredaba entre los sueños que había dejado apilados debajo de aquella cama para dejarlos salir solo por las noches. Era curioso, con lo poco que dormía la cantidad de horas que me podía pasar soñando.
Te parecerá extraño que yo te hable ahora de estas cosas, cuando los dos teníamos asumido que no iba a pasar, cuando tu por fin lo habías asumido, cuando yo estaba completamente segura, pasó.
                                                                                                                                   (Continuará...)

miércoles, 25 de abril de 2012

Jo no tinc ganes de tu ni tu tens ganes de mi.

Jo no tinc ganes de tu ni tu tens ganes de mi. Aixo dèiem al matí, a plena llum, de dia. Peró nosaltres érem uns amants que no sabíem dir mentides, que s'enteníem, que ens agradava parlar a cau d'orella i que canviàvem tant de parèixer com de parèixer canviàvem.
Canviàvem, i eixa era la nostra virtut, saviem estar i ser fins al punt just, fins aquella linea, sense sobre pasarla.
Mira que són estranys aquestos dos, deia la gent que ens coneixia. Parlaven de nosaltres com si fossem uns éssers sense orelles.
Ningú us pot culpar vosaltres -déiem nosaltres- segur que no ho entendríeu.

"No hi havia a València dos amants com nosaltres,
car d'amants com nosaltres en són parits ben pocs."
Els amants- Vicent Andrés Estellés.

jueves, 22 de marzo de 2012

Et portava primaveres a cada nit d'hivern.

La nit, freda i descoberta ens cobria amb un mant d'estels, tants, com petons volia donar-te. Caminaven per un carreró, pels carrers d'una ciutat antiga, fugint de la musica que ens ofegava i ens mantenia en silenci. Caminàvem, però, jo volia córrer, córrer amb tu, de la mà, fugint del passat que ens turmentava, que no ens deixava veure el present i que ens ancorava per assegurar-se de que no tinguérem un futur junts.Feia tan fred que no podia ni pensar, tu caminaves, mirant fixe el teu davant, segur que no em senties, que no podies veure el que era tan evident, clar, patent... I ara plore de ràbia, pensant tot el que podia haver sigut i que no va ser, però, està clar que per a tu sempre seré aquella xiqueta dolça que s'amagava darrere de cada somriure, que no era capaç de sostindre una mirada sense dubtar, que tenia por a les paraules de sucre i que et portava primaveres a cada nit d'hivern.

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